Hipótesis de Nosotros
Serendipia en el Horizonte
Para Ari, con todo lo que soy
Ari, voy a ser directo contigo: te extraño mucho, y por eso te escribo esta carta. Sé que quizá no sea la mejor idea dado todo lo que ha pasado entre nosotros; sin embargo, necesito ser completamente transparente sobre lo que sentí, lo que siento, y además escribirlo me ayuda a poder racionalizarlo.
Quiero dejar algo claro desde el principio: no espero una respuesta. La agradecería, sí, pero no es necesaria. Sé que es complicado y tampoco espero que suceda nada, aunque me duela admitirlo. Esta carta es, ante todo, un acto de honestidad conmigo mismo y contigo.
CÓMO EMPEZÓ TODO
Cuando te conocí en Tinder, la verdad no esperaba nada, ni de ti ni de nadie. Al fin y al cabo, es una app que la mayoría usa por aburrimiento o por razones pasajeras. Pero cuando seguimos conversando, de inmediato me caíste muy bien y empezamos a hablar más y más. Recuerdo el día en que te mandé aquella imagen que hice en Canva para contarte el plancito que tenía para nuestra primera cita, esa que no pudo darse en aquel momento. Ambos sabemos por qué, y eso desató muchas cosas con las que cargas hoy en día.
Desde el minuto cero no supe cómo ayudarte y me sentí terrible. Sé que me dijiste que no querías que cargara con todo eso, y razón no te faltaba. No quise hablarte más porque creí que nadie, después de lo que sucedió, tendría la energía ni las ganas de hablar. Es un tema que preferí no tocar abiertamente contigo, porque no quería abrir heridas de ninguna manera.
Luego volvimos a conversar y nos fuimos haciendo más cercanos. Empezamos a hablar a diario y eso construyó una confianza entre los dos. Todo recomenzó porque te envié comidita a tu casita siempre comidita, jajaja y poco a poco fui encariñándome contigo más y más, de manera inevitable.
EL 14 DE FEBRERO
Estando ya tan seguro de lo que sentía, te invité a una cita el catorce de febrero. La pasamos increíble, y al menos en mí todo dio un giro completo. Enserio, amé demasiado haber pasado San Valentín con una mujer tan hermosa, fuerte y, sobre todo, inteligente. Me di cuenta de que tu mayor atributo no era solo ser muy bonita: tenías una mentalidad que me atraía profundamente, una inteligencia tan admirable que básicamente podíamos hablar de cualquier tema sin aburrirnos.
Sé que a veces soy un poco callado porque no soy la persona más extrovertida del planeta, pero siento que fluímos bien. Y después de esa cita, tomé una decisión importante. Una decisión relevante porque, después de mucho tiempo, no había conocido a alguien que me hiciera decir: wow, esta es una chica increíble; es mi apuesta a eterno plazo, la única mujer que quiero conocer a profundidad para poder hacerla sentir querida, escuchada, engreída, respetada, y sobre todo, que confíe en mí.
CONOCIÉNDOTE
Esa cita se convirtió en conversaciones diarias, en regalos, en pasar tiempo juntos, y hasta cierto punto, en ganarnos la confianza del otro. Cada vez que podía verte me hacía muy feliz; me sentía emocionado por seguir descubriendo cada parte de ti: cada interés, cada curiosidad, cada meta.
Durante ese proceso pude conocer otros aspectos de ti que me confirmaron que estaba con la persona correcta. Incluso recuerdo haber estado en mi cuarto llorando porque me agradeciste por algo que hice, y eso me hizo replantearme muchas cosas: cosas que habían pasado y cosas que iban a pasar.
GRACIAS
Necesito agradecerte, Ari, y hacerlo bien. Eres una chica maravillosa. Te preocupaste por mí de maneras que nadie más lo hacía: te importaba que yo fuera mejor, no solo en lo que hago, sino en quien soy. Me empujaste a cuidar mi salud mental y física con una ternura que no pedí pero que necesitaba desesperadamente. Eso lo aprecio más de lo que las palabras pueden explicar.
Gracias por cada mensaje, por cada momento en que elegiste estar presente, por cada vez que me escuchaste cuando ni yo mismo sabía bien qué decía. Gracias por hacerme querer ser mejor persona. Eso no se olvida.
LO QUE EXTRAÑO
Cada vez que voy a la oficina extraño poder ir a visitarte. Quería que eso fuera mi rutina diaria: terminar lo mío, cruzar para verte aunque fuera un momento, robarte una sonrisa, preguntarte cómo iba tu día. Esa pequeña costumbre se había convertido en la mejor parte de mi jornada, y ahora que no está, siento el vacío.
LOS PRIMEROS DÍAS
Tengo que ser honesto contigo sobre algo: los primeros días después de todo, entré completamente en crash. No podía pensar con claridad, no podía escribir, no podía hacer nada que tuviera sentido. Por eso no te escribí esta carta antes; no era indiferencia, era que estaba roto.
En medio de ese crash volví a descargar Tinder. No sé ni por qué; supongo que cuando uno está tan perdido busca cualquier distracción. Por cuestiones del destino te vi ahí como al 7mo swipe. Y lo eliminé de inmediato. Lloré bastante esa noche. Verte ahí me hizo sentir todo de golpe, como si el mundo me recordara exactamente lo que estaba perdiendo y luego ver tus historias en ig asuu estas tan hermosaaa :ccc te extraño dmsss.
LO QUE ENTIENDO, Y LO QUE NO PUEDO
Entiendo si lo único que puedes ofrecerme es tu amistad. Entiendo que sientes que no puedes dar el cien por ciento, y respeto profundamente esa honestidad. No te pido que seas algo que no puedes ser ahora mismo.
Pero tengo que ser igual de honesto contigo: no puedo ser solo tu amigo. No porque no te valore, sino porque cada vez que te miro a los ojos, lo único que veo es amor y paz. Y lo único de lo que tengo ganas es de conocerte más, de seguir descubriendo quién eres, de construir algo bonito juntos, de ser una linda pareja. No puedo fingir que eso no existe.
UNA MANO EXTENDIDA
Sé que parte de lo que te detiene es que no te sientes bien, y eso lo entiendo más de lo que crees. Por eso quiero ofrecerte algo, y necesito que lo leas sin ningún tipo de presión: estoy dispuesto a cubrir el costo completo de ayuda psicológica o psiquiátrica. No espero absolutamente nada a cambio. No es una inversión, no es una estrategia, no es una manera de tenerte cerca. Es simplemente que me importas como persona y quiero que estés bien, independientemente de lo que pase entre nosotros.
Si alguna vez decides aceptarlo, ahí estaré. Y si no, también lo entiendo. Solo necesitaba que supieras que cuentas con eso.
No sé qué va a pasar después de que leas esto. No sé si cambia algo o si no cambia nada. Pero sí sé que necesitaba decírtelo todo, sin filtros, sin juegos, sin medias tintas. Porque te lo mereces, y porque yo me lo merecía también.
Gracias por haber sido parte de mi vida, Ari. Pase lo que pase, siempre voy a recordar todo lo que me hiciste sentir, y siempre voy a agradecer que existas, Te quiero muchisimo y quiero que sepas eso, me quedé con ganas de cumplir todos tus caprichos y de hacerte feliz a diario jajasjdaskd.